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Ago 15

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Cada primer lunes de mayo cualquier diseñador, modelo o celebrity que se precie tiene una cita inamovible en el calendario : ni más ni menos que la Gala del Met, la ceremonia benéfica que desde hace 20 años organiza Anna Wintour para recaudar fondos para el Costume Institute. Y no lo hace nada mal, porque desde el año pasado este ala del Metropolitan de Nueva York ha tomado prestado su nombre.Pero no nos desviemos, que más allá de exposiciones temporales (China: Through the Looking Glass es el nombre de la que se inaugura hoy), lo que importa en la Gala del es el paseíllo previo por su alfombra roja, esa que mide, con más exactitud incluso que la jerarquía del front row, quién es alguien. Qué diseñadores triunfan, qué modelos se merecen el apodo de tops y hasta qué actrices se llevarán los mejores papeles.

Esta edición mira a China pero, no sabemos muy bien por qué -y pese a la prohibición de móviles dentro de la gala- las invitadas han decidido decantarse por el outfit memeable; es decir, por una especie de carrera en la que el estilismo que más retuits sea capaz de provocar, será el claro vencedor.Y la cosa no ha estado fácil. Muchas han sido las que han dejado volar la imaginación, otras tantas las que han mezclado inspiración oriental con tendencias más cercanas o que, simplemente, han apostado por el más es más en esta gymkana por el Trending Topic. Sarah Jessica Parker, una de las anfitrionas de la velada, colocó el listón muy alto a su llegada con un vestido creado por y para ella por H&M y tocado de Philip Treacy (que parecía beberinspiración del propio Goku); pero Rihanna, de Guo Pei, con una cola de vestido larga como un día sin pan; Jennifer Lopez, de Versace, que no sabía qué ponerse y decidió ir desnuda; oAnna Hathaway, de Ralph Lauren y confundiendo lo del día de Star Wars, han sido solo algunas de las que se lo han puesto muy difícil.

No todas han acertado, pero, al fin y al cabo, se trata de una fiesta temática. Y lo que importa es participar.No es necesario marcharse muy lejos de casa para disfrutar de unas cómodas y relajadas vacaciones. Quien más, quien menos, tiene una playa estupenda a menos de cuatro horas en coche (ventajas de vivir en una península pequeña) en la que tumbarse y deshacerse de todo el estrés acumulado. Sin embargo, no siempre el descanso tiene que ser el único objetivo de nuestros días libres. Y si, en un viaje de verano, uno de esos viajes que dejan huella, pudiéramos cambiar nuestras vidas?Las vacaciones experienciales se han convertido en todo un fenómeno. A través de excursiones y diferentes actividades que dejan huella conseguimos ir un paso más allá, tanto a la hora de adentrarnos en la cultura y estilo de vida de otros países y gentes, como en nuestra propia forma de entender y disfrutar la nuestra. Son momentos que no tienen por qué durar mucho más de unas horas, pero que, al regresar a casa, sabemos que nos han marcado para siempre.