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May 25

Ugg autenticas

Para los restaurantes, esta gama tiene sus problemas, principalmente su vida limitada. O se vende en su plazo, o lo tiras, con el subsiguiente quebranto económico. Pero es la única aceptable: del mercado al cliente, pasando por la cocina, claro.Hay otra más. ¿La llamaríamos “gama cero”? Cuando Clodoaldo Cortés abrió su glorioso Jockey, se procuró una granja para surtirse de verduras, carnes y lácteos de producción propia: el ciclo completo. Lo ideal, pero no lo fácil. Años después, el excelente cocinero navarro Enrique Martínez surtía la cocina de su Maher (Cintruénigo) con las verduras de su propio huerto, justo detrás del restaurante.

Hoy hay cocineros que llegan a acuerdos con agricultores y ganaderos para que les suministren los productos que desean para su cocina. Entre ambos estudian cómo mejorarlos, cómo adaptar nuevas variedades… Unos cocineros que no sólo investigan en los fogones, sino que cuidan sus materias primas desde la cuna.

Así que, ¿cómo vamos a admitir que nos cobren lo mismo en los sitios que sirven por sistema “quinta gama” que en los que todo lo que va en el plato es de “primera gama”… o de “gama cero”nbsp;Intentarlo ya lo intentan, claro. Juegan a su favor cosas como que la mayoría del público urbano ha olvidado a qué saben de verdad las cosas, que abundan quienes prefieren un restaurante bonito o lleno de famosillos a otro con buena cocina, que son legión quienes están demasiado ocupados como para esperar por uno de esos platos que han de servirse recién hechos.Pero ustedes no cedan: exijan siempre cocina con productos “de alta gama”. Ustedes ya saben cuáles son.