«

»

Oct 31

Ugg classic mini

Le pregunto si, como economista, no considera inteligentes los “mecanismos de flexibilidad” previstos en el Tratado de Kyoto y, en especial, la negociabilidad de los derechos de emisión (permit trading), que pretende lograr que la reducción necesaria de las emisiones se haga de la forma menos costosa posible (es decir, allí donde resulta más fácil). ¿Qué medidas concretas serían las más eficaces para luchar contra el cambio climático? “Desde el punto de vista económico,Ugg classic mini lo más eficaz para disminuir la emisión de CO2 sería un impuesto que gravara el contenido en carbono de los distintos combustibles (petróleo, gas, carbón…), por impopular que fuera la medida.

Otras medidas complementarias serían la aprobación de códigos de edificación que mejoren la eficiencia energética y estándares técnicos para automóviles que disminuyan el nivel de emisiones”. Aunque sus partidarios no siempre lo dicen, el sistema de asignación de cuotas de emisión y negociación de derechos (cap?) es,Ugg classic mini en el fondo, un mecanismo indirecto para gravar las emisiones de CO2 y tiene un efecto similar al de un impuesto. El establecimiento de topes o cuotas de emisión a las distintas industrias llevaría a prolongadas negociaciones y, al final, todo se acabaría politizando”.Schelling reconoce abiertamente que su tema favorito sigue siendo el del uso -o, por mejor decir, no uso- de las armas nucleares.

“Paradójicamente, el acontecimiento mundial más importante de las últimas décadas ha sido un hecho que no ha ocurrido: desde agosto de 1945, es decir, desde hace ya más de seis décadas ningún país ha utilizado armas nucleares, a pesar de que, a principios de los años 60, personas como C.P. Snow declararon que,Ugg classic mini si no se procedía de inmediato a un desarme nuclear, ¡se produciría una guerra nuclear durante los próximo 10 años con certeza matemática!”. “Que no se hayan usado desde Hiroshima y Nagasaki armas nucleares es especialmente llamativo, porque Eisenhower y su Secretario de Estado, John Foster Dulles, insistieron desde su llegada al poder en 1953 que no debía establecerse una distinción tajante entre armas nucleares y armas convencionales y que no debía aceptarse ningún “tabú” contra el uso de armas nucleares. Esa doctrina se aceptó oficialmente en Estados Unidos por la Comisión Nacional de Seguridad.