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Ago 28

Ugg valencia

Victoria Bazaga ha trabajado como franquiciada desde los 18 años. Para su última aventura apostó por un área prácticamente inexplorada por el sector, el de la psicología infantil. Se decidió por Método Wits después de asistir a una demostración en la que Rocío Ramos -la popular ‘Supernanny’ de la televisión- explicaba en qué consistía su novedoso sistema de aprendizaje para mejorar la atención y la memoria. “Contar con una figura conocida aporta mucha más seguridad a los clientes y la central ayudó bastante con la promoción”, destaca. Debido a que se trata de un método innovador, era muy importante que sus psicólogos recibieran “una buena formación, muy orientada a la práctica”. Bazaga abrió el establecimiento en una calle céntrica de Cáceres y los resultados obtenidos han sido tan positivos que ha lanzado también un servicio itinerante que trabaja con empresas y equipos deportivos.

Informática y restauración fueron los dos sectores entre los que estuvo dudando Lourdes Gumuzio para abrir su propio negocio. Finalmente, se decidió por convertirse en la segunda franquiciada de Barra de Pintxos, una marca que le sedujo por su imagen moderna y una buena relación calidad-precio. “Me interesaba unirme a una compañía joven porque así tengo más flexibilidad y margen para proponer mis ideas”, destaca. Para ubicar su negocio, apostó por Mirasierra, un barrio madrileño con muchos habitantes pero donde apenas había competencia. Gracias a su acierto al elegir la localización, su negocio ha aumentado un 10% las ventas durante el último años y ha tenido que ampliar el local. Pero no todo ha sido fácil. Gumuzio señala que lo más complicado de estos años ha sido conseguir “un equipo con ganas de trabajar, buena organización y que mantiene el ritmo en los momentos complicados”.

Con apenas dos años de edad, el pequeño César Penalva Sánchez probó su primer helado el verano pasado. Ha sido desarrollado por sus tíos y su padre, heladeros granadinos que han cambiado en la receta tradicional la leche de vaca por la de continuación. La idea surgió por una circunstancia familiar: “Mis dos hermanos y yo tenemos niños de entre uno y cuatro años, pero nuestras mujeres no querían darles dulce. Los pediatras lo desaconsejan por si sufren indigestiones, alergias o colitis”, cuenta César Penalva González, uno de los propietarios de Helados Nordwik.Para que esta idea se convirtiera en realidad, se pusieron a investigar e inventaron lo que sería Mi primer helado, un producto apto para los niños de un año. “No lleva grasas hidrogenadas y el porcentaje de azúcar es reducido”, revela Penalva, quien explica que este proyecto ha sido financiado por el Ministerio de Industria.