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Abr 19

Uggs a milano

Así que, de puertas adentro, el nuevo presidente debe convertirse en todo un revolucionario, pero un revolucionario sui géneris: se trata de transformar la empresa pacíficamente. Casi medio siglo con Isidoro Álvarez a los mandos (en 1966 fue nombrado consejero director general y número dos de Areces) obligan a cambiar los ritmos y las formas pero teniendo muy en cuenta los equilibrios internos y respetando un legado que es parte destacada de la mejor historia empresarial de España: “Isidoro Álvarez fue un gran presidente, el artífice del crecimiento y de la expansión de El Corte Inglés”, dice el portavoz oficial de la compañía. “Contagiaba y transmitía a todos los que trabajábamos con él su gran capacidad de trabajo, su tesón y su empeño. Durante los años que el actual presidente, Dimas Gimeno, ha estado a su lado aprendió todo sobre los grandes almacenes y el comercio en general, donde él era un experto”.

Ahora, tras una larga carrera interna en la empresa (fue dependiente raso en sus inicios, dirigió El Corte Inglés de Oporto y en 2010 fue nombrado número dos de Álvarez), es el momento en el que Gimeno debe aplicar todos sus conocimientos y experiencia a los dos grandes retos corporativos pendientes de El Corte Inglés: la internacionalización y el comercio electrónico.La internacionalización es la eterna asignatura pendiente de El Corte Inglés, con rumores recurrentes sobre su entrada en Italia (lo último es que podría comprar un palacete en Milán, ocupado durante años por la empresa estatal de Correos) y solo un paso en firme: dos centros en Portugal desde 2001.

El portavoz oficial de la compañía es categórico cuando se le pregunta por la estrategia de internacionalización: “No hay un plan a corto plazo”. En todo caso, los expertos consultados coinciden en que la internacionalización no es la necesidad más urgente de la compañía y alertan de los grandes riesgos de una operación de ese tipo. Para Jaume Llopis, profesor de Marketing Estratégico de IESE Business School, “abrir otro mercado es peligroso. Yo creo que la única manera de hacerlo es comprar una cadena y respetar y tener muy en cuenta los hábitos de consumo locales, siguiendo algunas lecciones de WalMart. Cuando esta fue a Alemania, acabó cerrando [en 2006 y tras 1.000 millones de dólares de pérdidas] pues se olvidó que solo se triunfa cuando se respeta lo local”.