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Oct 11

Uggs grises

El abuelo Simpson es la conexión perfecta con la tercera edad de la serie. Porque se hace sin tapujo alguno. Por un lado nos muestra lo malo, lo incómodos que pueden resultar los ancianos para la gente joven y el menosprecio al que muchas veces les someten. Pero también todo lo contrario y ha sacado a la familia de más un aprieto con la sabiduría que sólo da la vida. Además, el retrato del Hogar del Jubilado, con ancianos solos y tristes es, desafortunadamente, demasiado fiel a la realidad.

Maggie es, básicamente, un bebé desatendido que ha aprendido a valerse por sí solo. En algunos capítulos vemos como es capaz de hacerse un biberón, de conducir un coche o hasta de salvar a su padre de la mafia. Su primera palabra fue “papi” y la dobló nada menos que Elizabeth Taylor. Aunque no lo hemos incluido en la lista, nos encanta también su enemigo: el bebé de una sola ceja. Por cierto, quizás no sepan que Matt Groening la dibujó en homenaje a Cocoliso, el hijo de Popeye, que tiene un mono exactamente igual al suyo.

Quizás sea de los secundarios que ha protagonizado más capítulos por sí solo. Conocemos a su madre, a su hijo, a las mujeres de las que se ha enamorado y prácticamente todo de él. Aunque sea egoísta, huraño, malvado y carente de cualquier tipo de moral, no nos engañemos, nos cae fenomenal y es uno de los pocos que tiene una palabra estrella: “¡Excelente!”.“Este es mi amigo Milhouse. Aunque supongo que por proximidad geográfica”. Así lo define Bart en un capítulo y, desde luego, está claro que cuando sean mayores ya no serán amigos. Aunque en los capítulos en los que se ve el futuro Milhouse es un joven con músculos hiperdesarrollados para suplir su falta de autoestima, a nosotros nos gustaría pensar que se alejará de Springfield, se olvidará de Lisa, se quitará esas horribles gafas y podrá mirar a Bart por encima del hombro.