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Sep 15

Uggs h&m

Y así, como consecuencia del peligro de que utilicen esa libertad futura, las autoridades económicas no recibirán hoy el premio de unos tipos de interés estructuralmente moderados. En casos extremos -pensemos en muchos países emergentes-, sus Tesoros sólo podrán financiarse a largo plazo en divisas extranjeras.El enigma de la pócima o dilema de la inconsistencia temporal -hoy es óptimo hacer una promesa, pero mañana será óptimo incumplirla- tiene infinitas manifestaciones que no es posible analizar aquí -entre ellas, en el ámbito económico, el problema del “acuerdo obsolescente” (obsolescing bargain) de Vernon o el “juego de la confianza” (trust game)-.

Schelling propuso como paradójica solución que el secuestrado, antes de ser liberado, contara a su captor algún secreto inconfesable que permitiera también al secuestrador amenazarle con una delación si la víctima, una vez liberada, le traicionaba. Por su parte, los economistas que analizaron la versión monetaria del dilema -especialmente, Barro, Gordon y Rogoff- concluyeron que un Gobierno que quiera conseguir hoy el premio de unas expectativas de inflación moderada y unos tipos de interés estructuralmente bajos debe encomendar la política monetaria a una institución profesional que esté al margen de presiones políticas y electorales.Esa idea, que Alemania venía aplicando con éxito desde 1948 a través del Bundesbank, fue aceptada por todos los gobiernos democráticos que, en el ya lejano 1991, negociaron el Tratado de Maastricht, cuando los tipos de interés a largo plazo en casi todos los países -incluida, desde luego, España- eran mucho más altos que en Alemania.

Y como los alemanes, omniscientes, intuyeron que los sucesores de aquellos añorados estadistas que aprobaron el Tratado -Kohl, Mitterrand, González…- podrían algún día poner en tela de juicio la independencia del Banco Central Europeo (BCE), se consideró prudente por todos incluir de forma expresa un precepto, el artículo 107, que reza: “Ni el BCE ni los bancos centrales nacionales, ni ninguno de los miembros de sus órganos rectores podrán solicitar o aceptar instrucciones de las instituciones u organismos comunitarios, ni de los gobiernos de los Estados miembros, ni de ningún otro órgano. Las instituciones y organismos comunitarios, así como los gobiernos de los Estados miembros, se comprometen a respetar este principio y a no tratar de influir en los miembros de los órganos rectores del BCE y de los bancos centrales nacionales en el ejercicio de sus funciones”.El Tratado, por lo demás, obliga al BCE a rendir cuentas de sus decisiones ante el Parlamento Europeo -une, pues, íntimamente los conceptos de independencia y rendición de cuentas (accountability) y establece mecanismos institucionales para que la Comisión Europea y los ministros de Economía y Hacienda puedan manifestar al BCE, en la confidencialidad de las reuniones del Consejo del Banco, sus opiniones sobre política monetaria.