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Oct 12

Uggs h&m

En esta línea de debate desde la trinchera cuando más virulento mejor, la polémica por el Nobel a Dylan fue perfecta para incendiar las redes y las conversaciones de café. Todo el mundo tenía una opinión al respecto y la conversación subsiguiente se convertía en tan interesantes que hasta los que no estaban a favor ni en contra acababan pronunciándose sobre el tema.El escueto “Limonada” se convertía en el tweet más retuiteado por obra y gracia de su autor, el ubicuo Rubius, y Lemonade, el disco de Beyoncé, se volvía el acontecimiento cultural del año haciendo un streaptease de su crisis matrimonial mezclado con denuncia política y social. ¿Hay alguna relación entre ambas cosas? Ninguna, pero no sabríamos elegir cuál nos dice más sobre su presente. Sí, son tiempos extraños.

Cuando Puigdemont fue nombrado presidente de la Generalitat por sorpresa e in extremis, una de las entrevistas más demandadas fue, con justicia, la de su peluquero. La imagen de la efímera legislatura con la que mareamos la perdiz durante buena parte del año también fue capilar: Rajoy ojiplático contemplando desde su escaño las rastas del diputado Alberto Rodríguez, sólo opacadas por el bebé de Carolina Bescansa. Más allá de los escaños, Pedro Sánchez y Andrea Levy en el FIB confirmaban que los espacios de la política ya no son sólo los mercados de abastos durante las campañas electorales.

De cómo percibimos la figura de un famoso a cómo este es puede mediar un abismo, y cuando esa percepción cambia de golpe por corrientes de opinión que no se sabe muy bien a qué obedecen, queda claro que la imagen es algo maleable y volátil. Así le ha pasado a Taylor Swift, que pasó en unos meses de novia de América a rara, siniestra, oscura tras su encontronazo con el matrimonio Kardashian-West (conversación grabada mediante) y los ataques de su exnovio Calvin Harris por la autoría del éxito de Rihanna This is what you came for.