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Oct 23

Uggs p.c. hooftstraat

Tras aquella entrevista televisada de 2003, en la que el emir se presentó ante el mundo, además de escoger como sucesor a su segundo hijo con la jequesa Mozah de los 24 que tiene con sus tres esposas, 13 de ellos mujeres y 11 hombres, el emir se esforzó por formalizar las relaciones con otros países. Entre ellos, España. Ese otoño se abrió la embajada española en Doha, en una inauguración que presidieron los Reyes. Y pocos meses después el emir y la jequesa devolvían la visita oficial para abrir su legación en España. Entonces vieron cómo funcionaba la Casa Real y cómo se organizaban el protocolo y la comunicación. También decían que la española era la monarquía europea más parecida al emirato catarí. De ahí que el emir pidiese consejo a Zarzuela sobre cómo crear una oficina de comunicación y protocolo para la jequesa e incluso a quién contratar para ello. La Casa Real —sobre todo los reyes de España— era entonces su principal referencia de actuación.

Es una mujer de una gran inteligencia intuitiva. Posee una cabeza de gran estadista en ocasiones. Ella y el emir están compenetrados, porque sin su apoyo no podría hacer lo que está haciendo”, explica Batalla, que vivió desde dentro aquella etapa. Unos meses en los que trabajaron desde cero para dotar a la jequesa de una oficina que la respaldase en sus funciones públicas e institucionales. “En Catar no había nada”, revela otra persona que vivió aquella etapa. Ni un protocolo establecido. Ni siquiera una denominación para Mozah. Pensaron entonces incluso qué tratamiento podía tener que la diferenciara del resto de jequesas del país. Frente a los títulos nobiliarios de la centenaria aristocracia europea, en Catar no existía nada equivalente que pudiera identificar a la esposa del emir. Al final se quedó igual, como jequesa.

Desde 2003 Mozah lidera la Qatar Foundation. Una organización creada con el objetivo de favorecer la transición de un emirato rico en gas y petróleo a un modelo de país con inversiones en todos los sectores (desde la construcción a la industria del lujo). Una fundación con tres pilares básicos: educación, ciencia e investigación y desarrollo. Pero también una entidad con un presupuesto millonario que rehúsa detallar. Y con una “opacidad”, como señalan varios analistas, que complica saber qué porcentaje de su trabajo se dedica realmente al desarrollo y a la educación y cual al negocio en estado puro, como el Qatar Luxury Group, que pertenece a la fundación y que desde 2009 compra participaciones en empresas de la industria del lujo.