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Oct 06

Uggs para bebes

Tú eras más de sorprender. De esperar a la novia un viernes a la salida del trabajo y secuestrarla. Pero en el grupo, por unanimidad, decidieron que había que consultarle para saber cuándo le venía mejor y que tuviese tiempo para preparar su maleta. Así que tu amiga está más que preparada esperando que su squad ponga con ella rumbo a… ¡Sagrillas! O algo parecido.Nada más llegar, las ordenadas colocan la compra; tus amigas la “disfrazan” con las camisetas… y tú te sirves unos copazos con las primas lejanas. Acabáis bailando reggaeton como mejores amigas. Al cabo de cuatro horas, una se encuentra mal, otra la acompaña al baño… Y acabáis metidas en la cama a las 10 de la noche durmiendo la mona. ¡Se acabó la fiesta, majas! ¡Nos vemos en la boda!

Ha llegado el momento. No es nuestro favorito del año, preferiríamos estar bebiendo piñas coladas y viendo el atardecer con música en directo de fondo, pero milagritos, a Lourdes. Aquí venimos a enfrentarnos al frío, así, de frente; sin pensárnoslo dos veces no vaya a ser que no queramos volver a salir de casa hasta que sea verano otra vez.En fin, la cosa es que, por mucho que las temperaturas bajen, la piel se nos seque y los labios se nos cuarteen sin pedir permiso ni nada, el invierno tiene algo bueno: ¿la Navidad? Sí, también pero, además, es la época favorita del fashion business para vestir. Sí, porque en verano con un vestidito te apañas, pero aquí hay que jugar. Las capas se superponen, los jerséis de cuello vuelto relucen en tu armario (¿acaso hay algo que siente mejor? No) y los abrigos toman protagonismo interpretando su papel como carta de presentación.

Y entonces llega el drama porque, por lo general, el más bonito no suele ser el que más protege. O, al menos, así era hasta ahora: los plumas se han quitado la cruz de encima, el pelo sintético invade las tiendas (en su formato más divertido) y los abrigos masculinos se alargan hasta el suelo cubriendo toda la pierna. Por supuesto tú, que conduces, eliges El Corte Inglés porque es lo más cómodo. Pero ya sabes que acabarás en el Mercadona que pille más a desmano.Todo ha salido adelante gracias a tu tarjeta de crédito. No es la organización que esperabas pero ya te da igual. Tienes la cabeza como un bombo; tu jefe está a punto de despedirte por estar todo el día mirando WhatsApp y ya no aguantas más a las primas segundas que todo lo critican pero nunca aportan nada, ni mucho menos dinero. ¿Por qué aún no han pagado su parte? Te enfadas y te prometes que será la última vez que te encargues tú de todo… pero sabes que, en cuanto haya un nuevo sarao’, vas a volver a ponerte al mando y pagar por