«

»

Oct 24

Uggs retailers

Su enlace se vendió como la boda del año. Y no era para menos. La avalaban dos fuerzas vivas del corazón: Isabel Preysler y Genoveva Casanova, que la flanqueaban en la foto de portada dejando en un segundo plano a su marido, Jaime Polanco. En su fiesta se pudo ver una de las faunas más atípicas del verano rosa. Personajes como David Bisbal y su mujer, Elena Tablada, compartiendo canapés con la cúpula del grupo Prisa mientras la recatada Cristina Valls Taberner, una de las solteras españolas más codiciadas miraba de reojo el ramo de la futura esposa. Fiona ha entrado por la puerta grande. Y no oculta que le abruma. “El dinero que nos pagaron por las fotos lo donamos a varias ONG —se apresura a aclarar—. Entiendo que haya sido noticia, pero el verano pasado lo empecé a llevar bastante mal. La verdad es que intimida cuando te expones.

Afortunadamente para mí, vivir entre Estados Unidos y España y que Jaime esté la mitad del año en Latinoamérica hace que podamos desaparecer un poco”, dice.
“Llevo una vida tan sencilla que, si me siguen, se aburrirían”. Lo cuenta Olivia de Borbón, voz aniñada, melena pelirroja y, a primera vista, carácter apacible. Hija de Francisco de Paula de Borbón y Escafany y de la aristócrata alemana Beatrice von Hardenberg, descendiente del infante don Enrique (el primer duque de Sevilla), modelo, actriz frustrada, empresaria… Se ha criado leyendo su nombre en el papel cuché. Sin estridencias, pero siempre ha estado ahí. Lo lleva en la sangre. Por la mansión de sus padres en Marbella pasaban los personajes más variopintos de la jet set de los 80. De Sean Connery al multimillonario Adnan Khashoggi. Su madre, aficionada a casar perros en vistosas ceremonias y a coleccionar ranas, se convirtió en una de las anfitrionas más admiradas del verano marbellí. A Olivia, en cambio, el público la conoció de lleno cuando en 2004 se atrevió a participar, —para disgusto de su entorno— en un reality show al mejor estilo de Paris Hilton. Se llamaba La granja de los famosos (Antena 3) y se prolongó tres meses.

Hasta entonces era una niña bien, pariente del Rey (se decía que era sobrina, pero en realidad su padre es primo segundo del monarca), que salía en las fotos de las fiestas de Marbella. “Ese es un capítulo pasado. Cerrado. Olvidado”, afirma un tanto irritada cuando le preguntan por su incursión en la tele. Parece empeñada en dejarlo atrás. Aunque si uno bucea en las revistas del corazón ahí está ella. Confirmando su compromiso con el torero Sebastián Palomo Danko en marzo de 2008 o hablando de su amor en la finca El Palomar, en mayo de 2009. ¿Nos espera la nueva boda del año? “Ja, ja —ríe Olivia—. No creo, llamaría la atención, pero no tanto. Y, además, no tenemos nada pensado”.