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Oct 19

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Los ochenta pisaban con fuerza y era necesario modernizarse. Aprovechando la llegada del Mundial de futbol acontecido en España, Lola decidió sumarse al carro del fervor de Naranjito. Para ello escribió la letra de la canción Mi Mundial 82, en la que forma su propio equipo, soñando con una selección compuesta por glorias nacionales como Sara Montiel, Lina Morgan, Florinda Chico o Rocío Dúrcal. Quizás hubiese sido más acertado haber aceptado el ofrecimiento de Pedro Almodóvar para protagonizar ese mismo año Laberinto de pasiones. No se sabe si por cuestión económica o por indiferencia ante el guión, pero lo cierto es que Lola se negó a interpretar a la princesa Toraya, sin entender mucho la broma. También es verdad que por entonces el manchego todavía no tenía la popularidad y reconocimiento del que gozaría poco después. Entonces Lola se convirtió en una de las habituales en todos sus estrenos.

A finales de 1983 Interviú se jactaba de haber logrado cazar desnuda a la Faraona. Nada más lejos de la realidad, ya que se trataba de un posado robado muy bien pactado, aunque la estrella nunca llegó a reconocerlo e incluso se hizo la indignada. Pese a que años atrás Lola había criticado duramente el fervor del destape, decidió sumarse a él de forma encubierta y en contra de su marido y sus hijos. Además del hecho de modernizarse, también contaba la cuestión económica: Lola se embolsó ocho millones y medio de pesetas. Fue entonces cuando el Museo de Cera de Madrid decide tomar sus medidas e incluirla entre todas sus figuras. Al contrario que ocurría con muchas de sus compañeras generacionales, Lola seguía siendo imbatible frente al pop-rock de la arrasadora Movida madrileña.La catastrófica boda de su hija Lolita volvió a dar momentos cumbres para la cultura popular.

La novia cometió el error de invitar a todos los espectadores mientras realizaba una entrevista televisiva días previos al enlace, sin presuponer que su gesto cortés acabaría en convocatoria masiva. Para el recuerdo queda esa Lola indignada ejerciendo de madrina entre el asfixiante tumulto y alegando: “¡Esto es una vergüenza! Mi hija no se puede casar, porque ustedes tienen la culpa. Así que si me queréis a mí, marcharse. ¡Si me queréis, irse!”. Habría que añadir que la exclusiva con una revista del corazón quedó reventada, pudiendo ser ese otro motivo de tal enfado.Su aguda visión comercial hizo que Lola fuese toda una precursora del merchandising. La Faraona les propuso a los creadores de las flamencas decorativas de souvenirs que hiciesen lo propio con ella, y fue así como en 1986 se lanza la muñeca Lola Flores. Con distintos trajes, y bajo la idea de exportarla a Latinoamérica y Japón, la figura estaba incluso peinada por el propio peluquero de la artista. Todos contentos: Lola se llevaba un porcentaje de las ventas y los hogares españoles podían tener a la cantante encima de sus televisores.